On this special episode of the Rodeo Labs Podcast, we sat down with Jacqueline Claudia and Michael White of the White Line Foundation to discuss how the organization has been championing key policy on the federal and state levels. Claudia is the Executive Director of the White Line, while White is the co-founder and the father of Magnus White, whose death in Boulder County in 2023 was the catalyst for the organization.
Continue readingCampeonato Nacional de Gravel Colombiano en piñón fijo: una locura hermosa

Decir que corrí un Campeonato Nacional de Gravel en piñón fijo suena raro. Suena loco y sí… fue exactamente eso: una locura. Pero también fue algo histórico, algo que nunca había pasado antes y algo que me voy a llevar para siempre en la memoria.
Santa Rosa de Cabal fue el escenario. Un lugar que no conocía y que terminó abrazándome con cafetales infinitos, café del bueno, chorizos santarrosanos legendarios y, sobre todo, con gente increíblemente amable. Desde el primer momento se sentía una energía distinta: organización impecable, corredores felices, voluntarios motivados y público apoyando como si fuera una fiesta del pueblo.



El recorrido no daba tregua, grava brutal, subidas constantes, repechos sin fin, bajadas técnicas y unas vistas que te hacían olvidar por segundos que estabas compitiendo: montañas verdes, fincas cafeteras, caminos que parecían sacados de una postal. Pero eso duraba poco… porque las piernas y el piñón fijo te traían de vuelta a la realidad.
El problema mecánico que lo cambió todo
En el kilómetro 20, después de una bajada con bastante piedra suelta y bastante peligrosa, pasó lo impensable, las pastillas del freno auxiliar literalmente se estallaron y, al mismo tiempo, el disco delantero quedó frenado. De un momento a otro, la carrera se volvió mucho más complicada.
Desde ahí tocó asumirlo: iba a ser piñón fijo puro, sin freno auxiliar, en un recorrido lleno de bajadas técnica, bajar en piñón fijo no es cualquier cosa. No es solo “no frenar”: es controlar la velocidad con las piernas, anticipar cada curva, dosificar la cadencia, elegir líneas perfectas y confiar en que tu cuerpo aguante. En las subidas iba frenado por el disco, y en las bajadas iba sin apoyo. Era una contradicción permanente: sufrir subiendo y sobrevivir bajando.
Fue una carrera extremadamente técnica, más mental que física en muchos tramos.
La pinchada… y la segunda pinchada
Entre el kilómetro 60 y 70 llegó otro capítulo: pinchazo. Por fortuna, no perdí mucho tiempo porque justo iba pasando Juliana Santini, que con una generosidad gigante me regaló un neumático. Gracias a eso pude despinchar rápido y volver a carrera.
Aproveché ese momento para hacer algo clave: saqué la rueda y con las mismas palas con las que estaba despinchando, abrí las mordazas del disco delantero. Eso permitió que el disco dejara de ir frenado y me quitó, al menos en parte, esa dificultad mecánica que venía arrastrando desde el kilómetro 20.
Pero tres kilómetros después… otra vez. Segunda pinchada.
Ahí ya no había plan B: tocó usar el kit de despinche, hacer una reparación exprés mientras los zancudos me estaban comiendo vivo y seguir adelante como fuera. Literalmente era: arreglar, montar, pedalear y no mirar atrás.
Después vinieron tramos durísimos, técnicos, donde cada metro se sentía ganado a pulso. Caminos rotos, subidas largas, repechos exigentes y la sensación constante de que el cuerpo ya estaba en reserva.
El final: con lo último del tanque
Tras coronar la subida principal, aún quedaba un loop más antes de regresar a Santa Rosa. justo cuando parecía que ya estaba todo hecho… apareció el famoso murito final para llegar al hotel donde estaba la meta.
Llegué con lo último que tenía en el tanque. Sin guardarme nada. Vacío. Pero con una sonrisa enorme, porque sabía que había dado todo.
Más allá de la carrera, lo que queda es la gente. La energía fue espectacular: corredores felices, apoyo constante, sonrisas, buena vibra en cada punto del recorrido. La organización se lució completamente: logística clara, recorrido bien marcado, atención humana y cercana.
Tuve además el honor de conocer a Diana Peñuela, quien venía de ser campeona nacional de ruta y terminó consagrándose también campeona nacional de gravel. Un honor total compartir espacio con alguien así: pura clase, pura buena energía.
Gratitud y orgullo
Nada de esto se logra solo, Detrás de una carrera así hay personas y marcas que creen incluso cuando la idea suena rara, cuando el proyecto parece demasiado distinto, cuando el piñón fijo en gravel todavía no es algo común.
Gracias infinitas a: Grupetta, por la ropa, la comodidad y el respaldo constante, al Bikethender, por los mejores mantenimientos de bici del mundo y un agradecimiento muy especial a Rodeo Labs, que han confiado en mí desde el primer momento. Nunca dudaron de este proyecto, nunca dudaron del piñón fijo, nunca dudaron de que el gravel también podía vivirse de otra forma.
En un mundo donde casi todo va hacia más cambios, más desarrollos y más tecnología, ellos apostaron por algo distinto: por la simplicidad, por la mecánica pura y por la idea de que una bici puede adaptarse a casi cualquier locura si está bien pensada.
Poder correr un Campeonato Nacional de Gravel en piñón fijo no sería posible sin su sistema de sliders. Ese detalle técnico, que para muchos pasa desapercibido, es lo que permite montar single speed o piñón fijo en una verdadera bici de gravel. No es algo común de ver, no es algo estándar, pero es justamente ahí donde está lo brutal y lo novedoso: una bicicleta diseñada para abrir posibilidades y para demostrar que el gravel todavía tiene mucho por descubrir.
Por que en Piñón Fijo?
Competir de esta manera no fue únicamente una apuesta personal.
Fue abrir un camino.
Fue demostrar que el piñón fijo también tiene un lugar en el gravel, incluso en el contexto de un Campeonato Nacional.
Fue asumir el rol de pionero y vivir una experiencia que difícilmente se repetirá en las mismas condiciones.
finalmente si se lo preguntan, sí Soy Campeón Nacional de Gravel en Single Speed de Colombia!!! A partir de hoy, es un honor portar esta bandera y representar a Colombia en esta modalidad. Si las circunstancias lo permiten, el siguiente paso será llevarla también fuera del país y competir en escenarios internacionales con los colores nacionales.
Una locura.
Una aventura.
Una historia que valió cada pedalazo

Podcast: Shimano GRXTR – A long term review of the new Di2 mullet
After spending a few thousand miles on the new Shimano GRX/XTR Di2 mullet (yep, flows right off the tongue), Drew Van Kampen and Logan Jones-Wilkins dig deep into their feelings, sensations, and opinions around the new electronic offering from the Japanese component giant.
In line with their reviews of the SRAM XPLR update, a detailed look at the TRP Vistar/Classified groupset, and hopefully more reviews to come, Drew and Logan looked at the groupset from a few different perspectives. This time, both also made some big claims on how it all stacks up against other groupsets, a small tangent into crank lengths and power meters, and one (1) small rant on the pursuit of 13 speeds.
Continue readingThe Defeat in Cycling: Lessons from Ultra-Distance and Tracklocross

When we talk about cycling, the first thing that comes to mind is usually the victories: that triumphant photo crossing the finish line, the Strava log with epic routes, or the pride of completing a Brevet. But there’s another side to cycling that’s experienced in silence, without flashes or applause: the defeats. Those that leave your legs burning, but hurt even more in your head and heart.
As a fixed-gear cyclist, both in ultra-distance and tracklocross, I’ve lived those defeats up close, and I know you’ve felt them too. Failing in a brevet, abandoning halfway through a non-stop attempt, or not finishing a race. Each stumble makes you doubt yourself, but it also teaches you that in cycling, defeat isn’t the end of the road… it’s a guide that helps you grow.

In ultra-distance with fixed-gear, there’s no room for comforts. You don’t have gears to “relax” on a climb or freewheel on a descent. Every pedal stroke is a total commitment, and every kilometer tests your physical strength and mental resilience. That’s where defeat hits hard; it can show up as cramps, hunger, dehydration, a nutrition miscalculation, or simply because your body gives out before your mind does. It’s happened to me more than once, having to stop, admit you won’t make it, and deal with that inner emptiness that leaves you wondering what went wrong.
In tracklocross, defeats are different, but just as intense. The gravel terrain, mud, tight turns, and technical challenges demand you’re at 100% every moment. A slip, a poorly chosen line, or a mechanical issue can end everything in an instant.
The lesson here is humility, no matter how much you train or how confident you feel at the start, the bike and the terrain always have the last word. It reminds you that total control is an illusion, and it’s okay to accept that.



The mental side: when your head fails more than your legs
Defeats in cycling aren’t limited to the body. Afterward comes the toughest part: self-criticism. Questions assault you like “Am I really cut out for this?” or “Why do I keep trying if I always come up short?” Those doubts weigh more than any steep climb.
I’ve learned that in those moments, the key is to shift your perspective:
1 . Don’t see it as a total failure, but as data that helps you know yourself better.
2 . Accept the frustration without ignoring it, because denying it only makes it last longer.
3 . Remember that true value isn’t in always winning, but in having the courage to try again and again.

Tips that have helped me deal with defeats.
1 . Analyze what happened without beating yourself up: after every abandonment or fail, calmly review what went wrong. Was it the food, preparation, rest, weather? That review turns defeat into a learning opportunity, instead of a definitive end.
2 . Always have a plan B: in long tests, bring extra options for food, clothing, or alternative routes. Sometimes, failing boils down to practical details you can anticipate.
3 . Listen to your body: some defeats can be avoided if you learn to distinguish between pain you can push through and pain that could really injure you. Knowing when to stop is also an act of bravery.
4. Train your mind just like your body: ultra-distance and tracklocross don’t just demand strong legs. Visualization, patience, and staying calm amid chaos are just as crucial as any physical workout.
5 . Surround yourself with supportive people: this is the most valuable thing of all. Defeat feels less heavy when someone reminds you why you started. It could be your family, friends, or even inspiring figures in cycling. In my experience, the support from Stephen and all the people behind Rodeo Labs has been key: not just for the sponsorship, but because you feel like someone believes in you, even in the worst moments. That kind of support turns every fail into a new beginning.

After a defeat, there are always two options: throw in the towel or get back on the bike. The second is harder, but also the one that enriches you the most. It’s not about collecting medals or impressing others, but about growing with every attempt.
In my case, defeats have built more character in me than victories. They’ve taught me to be patient, to plan better, and above all, to understand that this kind of cycling isn’t just about reaching the finish line, but about discovering what you learn along the way.
In conclution, I’ve failed a ton of times in my challenges, and I’m sure I’ll keep failing. But each defeat reminds me of something essential, the bike is like a mirror of life. You don’t always win, you don’t always finish, and that’s okay.
What really matters isn’t the photo at the finish line, but your ability to get up, learn, and keep pedaling. With humility, an open mind, and the certainty that there will always be someone by your side to remind you that the important thing is to keep rolling!!!
Thank you for reading I hope it helps you.
La Aventura del Reto Bogofija: Un Viaje de Coraje, Pasión y Recuerdos
Ha pasado mucho tiempo desde que escribí sobre el Campeonato Nacional de Bicimensajería de Colombia, y aún más desde que enfrenté el desafiante Alto del Sifón. Así que, en este artículo, quiero hacer un resumen de todo lo que ha sucedido en los últimos meses, una travesía llena de retos, momentos intensos y recuerdos que perduran.
Todo comenzó con un desafío que, aunque realizado anualmente, nunca deja de sorprenderme: el Reto Bogofija. Este reto consiste en conquistar, con bicicletas de piñón fijo, una serie de 18 puertos de montaña dentro de mi estado y, como si fuera poco, ¡también los 4 míticos puertos de Colombia! Pero mi bicicleta, la TD4 configurada para Tracklocross, abrió nuevas posibilidades. Así que decidí hacer algo aún más atrevido: realizar el reto, pero no solo por carreteras asfaltadas, sino también por trocha.

La primera montaña a conquistar fue Romeral, conocido como el Muro del Sur. Su fama no es casualidad: rampas con inclinaciones que superan el 11%, alcanzando un máximo aterrador del 18%. Subirlo es como estar al borde de la extenuación, sintiendo cómo tus pulsaciones suben a límites insospechados. Pero lo que realmente hace que este puerto se quede grabado en tu memoria no es solo la subida, sino también la bajada. Bajando con una bicicleta de piñón fijo, debes mantener el control en todo momento, ya que, sin frenos, cualquier movimiento puede llevarte al límite. Una vez, en el segmento más empinado, la cadena se salió de su lugar, y si no sabes lo que esto significa en una bici de piñón fijo, imagina que en una bicicleta normal te quedas sin frenos mientras intentas frenar en una curva cerrada. Sientes un corrientazo recorrer tu cuerpo en milisegundos. Mi consejo: mantener la calma, desencalar lo más rápido posible, y hacer todo lo posible por controlar el movimiento con los pies. ¡Todo un reto para mantener la mente fría!

Luego, me enfrenté al Alto de Canicas, por la vertiente del Tornillo. En mi país, los nombres de las rutas reflejan la creatividad local, y cuando llegué a las 4 curvas de herradura con rampas por encima del 25%, comprendí por qué se llama “El Tornillo”. Aquellas rampas de más de 25% me hicieron sentir como si estuviera subiendo unas escaleras de caracol, luchando con cada pedalada. Pero una vez superado ese reto, el resto de la subida fue un paseo hasta la cima.
Los siguientes puertos de la ruta, La Vega, Mesitas y Tequendama, no presentaron mayores complicaciones. Sin embargo, lo que sí es inconfundible en estos puertos es el cambio radical de temperatura, ya que están por debajo de Bogotá, a 2640 metros sobre el nivel del mar.
Pero uno de los momentos más emocionantes y personales fue la subida al Alto del Águila, que tiene el sello personal de Egan Bernal, el joven campeón. Esta es la ruta que Egan entrena para sus victorias en el Tour de Francia y el Giro de Italia, y para mí, la idea de hacerlo tanto por pavimentada como por trocha era una oportunidad de oro. La subida comenzó atravesando campos de papa Antenas de telecomunicación y llegó a un segmento conocido como “La Castigadora”. Un nombre que hace honor a su naturaleza: al final de esa subida, mis piernas temblaban como gelatina. Pero no todo era sufrimiento; el descenso me llevó a un respiro, y después de esa experiencia, mi mente se preparó para lo que vendría: los 22.2 kilómetros de subida pavimentada, que me llevarían de 1851 metros a 3245 metros de altura.

Esa subida fue mi preparación para la Brevet de 300 km, un reto que, aunque no terminé como esperaba, me enseñó mucho sobre cómo enfrentar los fracasos sobre la bici, algo que compartiré en mi próximo blog.
Mi siguiente aventura no fue planeada. Mi idea inicial era subir Yerbabuena por la vía pavimentada y regresar por una ruta sencilla. Sin embargo, después de enfrentar rampas del 19% en Yerbabuena, decidí tachar otra subida de la lista: La Cuchilla, un puerto donde el aire puro y el nacimiento de agua dan la bienvenida. A 3.365 metros sobre el nivel del mar, en medio de los frailejones, me encontré con la esencia de la montaña colombiana. Aunque no pasé más de 5 minutos en la cima debido al frío y la lluvia, la bajada fue pura adrenalina, deslizándome con mi trasera derrapando de manera controlada. ¡Una experiencia que no querría haberme perdido!
Pero la aventura no terminó allí. Al buscar un camino alternativo por gravel hacia Sopó, cometí un error dejándome guiar por Komoot por el Cerro del Pionono, un tramo tan técnico que, al final, me convertí en la primera persona en subirlo en piñón fijo. Eso me llevó a perderme el almuerzo familiar, pero, a la vez, me regaló una victoria personal inigualable.

En septiembre, una tragedia cambió mi vida y la de muchos. Darwin Beltrán, un amigo y Teammate, falleció mientras hacía lo que más amaba: montar bicicleta. Su energía positiva y su bondad nos dejaron un vacío enorme. Justo antes de su partida, compartimos una ruta, justamente la primera de este reto, en la que él fue quien me ayudó a reparar mi cadena. Para honrar su memoria, decidí enfrentarme al mítico Alto de Letras, pero no de cualquier manera: lo haría desde Bogotá, en una sola etapa y en piñón fijo. Lo llamé “Darwin’s Tribute”.
Antes de comenzar los 280 km de este desafío, sabía que la preparación física era esencial, pero la mental era aún más importante. La fuerza de voluntad sería mi mejor aliada cuando mi cuerpo gritara que no podía más. Como caídos del cielo un grupo de ciclistas partía la noche del viernes 13 de septiembre hacia Mariquita. No pude resistirme a la idea de ir acompañado, aunque eso significaba salir sin descansar después de mi jornada laboral. A las 9:30 pm comenzamos nuestra travesía. ¡Y vaya travesía! Un descenso a toda velocidad, entre curvas y momentos de pura camaradería, hasta que llegamos a Mariquita tras 190 km de esfuerzo, donde me recuperé con un caldo de Costilla de res, unos huevos con arroz, patacón, arepa y 4 vasos de limonada, si tenia bastante sed, por un increíble precio de 3 dólares, un agradecimiento a la señora Naty que me permitió dormir media hora en su local y me cargo el teléfono.


Pero la verdadera prueba comenzó cuando me quedé solo para subir Letras. Los primeros 3 km fueron una prueba brutal, con rampas de más del 10%. El calor comenzó a hacer mella, y mi mente me gritaba que me bajara y descansara en Mariquita. ¡Pero no podía rendirme! Cada vez que pensaba en rendirme, la frase que me motivaba era: “Supera tus límites aquí y ahora. Ese es el único camino”. La subida fue ardua, pero lo logré. La mitad de la subida es marcada por el muro de Padua, un lugar brutal con rampas que superan el 15%, donde la altura ya se siente en los pulmones.
algo que olvidé mencionar es que jamás había subido letras por la vía pavimentada, puesto que en 2021 subí (también en piñón fijo) por una trocha alterna y me parecieron más impresionantes los paisajes por la vía pavimentada. llegado al sector de delgaditas empieza a hacer demasiado frio y aunque contaba con una chaqueta térmica la verdad sentí demasiado frio, tanto que los últimos 10 kms estaba titiritando.
Finalmente, después de 280 km y un esfuerzo titánico, llegué a la cima del Alto de Letras a las 5:10 pm, destrozado físicamente, pero con el alma llena de gratitud. Esta travesía fue por ti mi hermano Darwin.

Si llegaste hasta aquí, te agradezco de corazón por tu tiempo y espero traerte más aventuras este año.
Podcast: Rodeo Rider Files – Luke Hall
You might already be familiar with our next episode in the Rodeo Rider Files series: Luke Hall. Luke is our resident long-haul factory racer with big results in 200+ mile bike races like second place in the 2023 Unbound XL and a win at the 2024 Gravel Worlds Long Voyage.
Luke sat down with us to discuss the high peaks and low valleys of 2024, what he is looking forward to in 2025, and what he has learned from a decade of bike racing. Things get deep along the way, touching on many topics in a quick-hitting 45 minutes, but as the kids might say, it is all for the love of the game.
Continue readingPodcast: Our Four Favorites
At the end of the year, most publications and their writers come out with the four or five favorite products they used in the past year. Most of these things are the cutting edge of their categories or a niche product that fits a specific need. These stories are great because they often allow journalists to write about their favorite things and are often useful to a wide range of people.
This year we here at Rodeo Labs wanted to get in on the fun, but to stay true to our roots we did things a bit differently. So, we got together our host and resident bike journalist Logan Jones-Wilkins, CEO and Head Intern Stephen Fitzgerald, engineer and fourth finisher at the Tour Divide Cade Reichenberger, and director of product development/master tinkerer Drew Van Kampen for a podcast. Specifically, a podcast discussing our four favorite things from four different categories.
We didn’t limit ourselves in this discussion to new products like most end-of-year lists do – some of our products are much older, while others are still to hit the shelves – but we did do all non-Rodeo products to ensure our recommendations stay true to things we have simply enjoyed and would like to put on your radar. Most importantly, we also didn’t limit ourselves to a set clock. For this pod, we lingered a bit to cover all the ground we needed to and we found some pretty interesting rabbit holes along the way.
Continue readingPodcast: the Rodeo Rider Files – Conor Dancy
This is the first installment of a podcast series that we are calling the Rodeo Rider Files where we will sit down with a few members of the Rodeo Labs extended family. First up is Conor Dancy.
Conor lives in Northern Virginia, amongst the historic gravel roads of Loudoun County, and is a pilot for a . He is a real matter-of-fact presence and someone who loves cycling, the little things, and Big Dumb Rides—all things we can get behind.
Continue readingFour improvements with TD4
Bike brands spend a lot of time obsessing over details that distinguish their product from others. They hire PR firms, bring in R&D to discuss and verify the finer points. They hire athletes to say they ride faster because my gear is better than other peoples, or something close to that. Comparison is important in a market place of ideas and products, after all.
Continue readingCopper on Carbon Campagnolo TD4
From time to time we have the opportunity to build extra special bikes here at Rodeo Labs. The Rat Rod Ridge Supply Flaanimal was a favorite, as was the TD4 switch-up bike, and many others.
When Campagnolo invited us to create a special build for their Sea Otter booth this year, we readily accepted the challenge, and we knew that we needed to create something truly unique and eye catching. Off to work we went!
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